Cómo se puede meter la pata en Twitter

No soy periodista, permitirme esta semana reflexionar en voz alta, quizá con poco estilo en la redacción, por eso pido perdón anticipadamente, sobre un caso que ha llegado a mis oídos y me ha resultado interesante por dos motivos que os comento.

  • El caso.

Se trata de un ejecutivo de un importantísimo club deportivo de España, que trabajaba como responsable de New Media en dicho club, y a la vez es profesor en un importante Máster MBA.

Según lo que escucho y leo, esta persona, usa su cuenta de Twitter para expresar opiniones propias (hasta ahí todo normal) pero que, por lo que parece rallaban la apología de la violencia y el crimen.

Arenga a sus seguidores a luchar contra el mundo, a estar en alerta permanente de guerra ante los enemigos (que bien puedan ser comunistas, “perro-flautas”, antisistema, como hinchas de otros equipos, como personas de otras comunidades autónomas…lo que sea que toque en ese tweet y él previamente haya etiquetado).

  • La reflexión general.

A estas alturas de la web 2.0-“3.0”, está claro que quien tiene una cuenta personal en cualquier red social, sabe del alcance que pueden tener sus comentarios, sus estados, sus fotos, “me gustas”, “retweets”, 1+, o lo que sea que manifieste en cada caso.

A estas alturas, todos los que usan las redes sociales deberían ser conscientes de la red es un “Gran Hermano” que hay que saber usar con cautela. Que todo queda, y todo refleja, o al menos se supone, la personalidad que tenemos o que queremos mostrar.

Cuando una persona (sea ama de casa, estudiante, mecánico, profesor, parado, jubilado…) lo que sea, crea una cuenta PERSONAL en una red social de su interés, lo que busca es en parte entretenerse, en parte comunicarse con sus amigos y hacer otros nuevos que compartan sus afinidades o que le ayuden a resolver dudas, trabajos comunes, o con los que debatan temas de interés. Buscan crear contenidos propios, subir las fotos de sus hijos en el parque, de sus viajes a Egipto, del día que su equipo ganó la liga…

Buscan opinar sobre temas de actualidad, temas que les preocupa, temas que representan por ser también profesionales de un determinado sector… Y también buscan leer opiniones de otras personas para seguir  sus consejos tanto comerciales como simplemente laborales o del día a día.

A veces esas cuentas personales son de personas relevantes por su trayectoria pública y profesional, y ser les considera prescriptores de los contenidos que comparten, y es ahí, donde han de cuidar su branding personal, su reputación y si representan a una marca comercial más aún.

  • La reflexión partiendo del caso.

Cuando alguien pretende crear un branding personal y posicionarse como gurú de un determinado tema, o simplemente es un personaje que mucha gente admira o sigue por su trabajo (cantantes, deportistas, políticos, etc), ha de cuidar como nadie su estrategia en los Mass Media (que también ha de tenerla, como cualquier marca que se precie), las consecuencias de un post no medido pueden volverse en contra suya.
Ejemplos ya ha habido unos cuantos…
Algunos sin querer (Bisbal hablando de las Pirámides de Egipto), otros medidos como parte de una campaña de marketing viral… (Lady Gaga es experta en el uso de este método…)

La separación de lo personal y lo laboral cada vez es menor, e independientemente de quienes seamos, lo que contamos interesa.

¿Cómo ha acabado el caso para el ejecutivo del que hablaba?, pues siendo obligado a presentar su dimisión del cargo que ocupaba como responsable New Media por la repercusión que han tenido sus comentarios en la red social Twitter.

Y yo me pregunto, ¿acaso un asesor en redes sociales y profesor de un máster MBA, podía no saber lo obvio en las formas de participar en la web 2.0, en la representación que directa o indirectamente como experto hacía de su empresa?

Parece ser que no. A veces el Ego nos puede, a veces simplemente la irresponsabilidad.

Aurora Gonzalez

Publicista. Especializada en Comunicación Corporativa, Marketing Online y Redes Sociales.

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